Quién soy

Hola, soy escritora y periodista free-lance. Hace un tiempo, en el CCCB de Barcelona, tuvimos que escuchar en loop y durante varios meses un vídeo de J.B Ballard en el que explicaba en qué creía. Como réplica o para no acabar pensando como él, yo decidí hacer lo mismo. Y escribí: Creo en mi abuela Oliva por traernos toallas de Portugal y pijamas chinos de Canarias, en la exageración y las cortinas que son tiras de plástico. En las bragas gigantes y en llamarlas braguitas (aún así). Creo en las libreras que atienden con la cabeza gacha como si siempre las molestaran (de hecho, yo fui una de ellas). En la etimología y en lo que no se abrevia. En las ciudades que cambiaron de nombre. Petrogrado, Leningrado, San Petersburgo… y en todos los sitios en los que no he estado. Creo en los posters polacos. En los insultos y en el tacos bien dichos. En los tomates inexactos y en ciertos flequillos o en ese vestido que compré sin entender por qué. Creo en los juegos de palabra, siempre que no se me hayan ocurrido antes. Si los pensé es que eran muy fáciles. En los países pequeños que se creen grandes y en los grandes que están callados. Creo en mi madre diciendo ¡absolutamente!, bailando y haciendo caras raras al maquillarse. En comer espaguetis sirviéndose sólo de un tenedor y en los que brindan sin mirar a nadie. Creo en las rebajas (aunque nunca vaya) y en llorar con las malas películas y esconderlo simulando un bostezo. En la chupa con tachuelas de Kenneth Anger. Creo en los arquitectos que son incapaces de explicarse, pero no en los médicos. Y en las rodillas de mi hermano Dani. Creo en las cejas de Jennifer Gil Schmitz y las tartazas de su madre. En escribir esto y pensar: ¿No es un poco Sabina? Y echarme a temblar… Creo en los diccionarios totalmente sesgados o incompletos, porque dan ganas de confiar en ellos.

Creo en todas y cada una de las fotos de la señora Arbus. Además, le robó el apellido a su ex. Lo hizo suyo aunque en el fondo hubiese sido más interesante que todo fuese al revés. Y que, por una vez, Leonard Wolf se apellidara Bell. Creo en los trenes y en Francis Alys empujando un hielo o con las suelas cargada de imanes. Y en mi padre diciéndome: “Emancípate de tu origen”, cuando apenas tenía 12 años. Creo en todo aquello que nos va grande. En cogerle manía a alguien de un modo injustificado y no hacer nada por remediarlo. En las empanadillas de Martes y Trece y en conservar productos caducados sin decidirse nunca a tirarlos. Creo en hablar por los codos con mi hermana. Y en su amiga Marta diciendo, ¿te da pena mi vida?, con el pintalabios corrido. Creo en Julianne Moore triste en pleno años 50 y en la mujer con peluca de Chunkin Express. En el sofrito y la vergüenza ajena. O los equilibrios precarios de Fischli & Weiss. Creo en Witold Gombrowicz gritando desde un barco: Chicos, ¡matad a Borges! como si fuera posible. En Yourcenar por decir que tener hijos está sobrevalorado y en Isabella Rosellini por disfrazarse de pato. Creo en un matrimonio de mormones, colgados en Minnesota, reinventando nanas y villancicos en un sótano con aspecto de garaje. Y en el mal genio. Creo en la pereza de aparcar un coche. En los portazos y en los punto finales (que pueden ser varios). Creo en mi amiga Lila, que me pide que viva con show y en David Lynch, cuya aportación al mundo es estadísticamente demostrable: basta con nombrar a todos los que se consideran sus discípulos y medir el daño que nos hacen (Es considerable). Creo en que nunca es tarde para darle la razón Ester. En las erratas y subrayados. O Tilda Swinton viviendo con su marido, su amante y sus hijos gemelos, ¡en un castillo! En el ojo gris del señor Bowie y la sonrisa estúpida de Marcia, que pese a ser gorda cree en la revolución. Creo en no tener que superar la modernidad en aquello que fue insuperable, aunque a Clara nunca se lo admitiré. (Hay que saber llevar la contraria). Creo en lo divertido que es tirar confeti y el palo que da recogerlo. En pisar justo lo que se ha barrido: ni más ni menos. Y poner fin a los paraísos fiscales. En rescatar a los griegos. Creo en ciertos diálogos, sobre todo si se tienen por chat y en poner ejemplos.

Voilà!

  • [10:17:32] Luca G dice: Dime
  • [10:17:40] Luca G dice: ¿Cual es el más destructivo de todos los poemas?
  • [10:17:42] Txomin M dice: Chanson pour Oublier Dachau, Aragon.
  • [10:17:56] Luca G dice: ¿Dachau?
  • [10:18:00] Luca G dice: ¿Qué dices?
  • [10:18:00] Txomin M dice:Sí
  • [10:18:09] Txomin M dice: Recuerda…
  • [10:18:11] Luca G dice: ¿Se refiere a Dachau Dachau?
  • [10:18:17] Txomin M dice: No basta abrir la ventana
  • [10:18:26] Txomin M dice: para ver los árboles y las flores
  • [10:18:39] Txomin M dice: también hay que tener ninguna filosofía
  • [10:18:43] Txomin M dice:Sí
  • [10:18:50] Txomin M dice: es Dachau Dachau.
  • [10:19:18] Luca G dice: Leo
  • [10:21:21] Txomin M dice: Nul ne reveillera cette nuit les dormeurs
  • [10:21:51] Luca G dice: Le ciel n’est jamais bleu comme il l’est sur les blés
  • [10:22:47] Txomin M dice: Ton corp n’est plus le chien qui saute sous le fouet…